Se abre nuevas oportunidades para la economía familiar
Ciudad de México, 5 de noviembre de 2026 — La Junta de Gobierno del Banco de México (BdeM) ha dado un paso que muchos esperaban y otros no tanto: por mayoría, redujo la tasa de interés interbancaria en un cuarto de punto porcentual, pasando de 6.50% a 6.25%, con vigencia a partir del 6 de noviembre. Una medida que, lejos de ser improvisada, responde a una evolución positiva de los precios y sienta las bases para que más mexicanos accedan a créditos más baratos y dinamice el consumo y la inversión.
La decisión: un ajuste pensado con cuidado
Votaron a favor de la reducción la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja, acompañada por los subgobernadores José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo. Por su parte, Galia Borja Gómez y Jonathan Heath prefirieron mantener la tasa sin cambios en 6.50%. La propia Junta calificó el movimiento como un ajuste puntual, lo que sugiere que no necesariamente abre una racha de recortes continuos, sino que responde a las condiciones actuales del panorama económico.
El argumento central es sólido: el proceso de desinflación ha continuado y, hasta ahora, no se ven presiones excesivas por parte del gasto de las familias o las empresas que pudieran disparar los precios. Además, la economía mexicana mantiene su expansión, según los datos del tercer trimestre de 2026.
¿Qué pasa con la inflación? Sube un poco, pero la tendencia es favorable
Entre la primera quincena de septiembre y la de octubre, la inflación general pasó de 3.42% a 3.62%. Este aumento se explica principalmente por rubros volátiles —como alimentos o energéticos— que no forman parte de la inflación subyacente, considerada la más estable. Precisamente la subyacente, la que refleja las presiones de fondo de la economía, bajó ligeramente: de 3.79% a 3.78%. Es decir: los precios estructurales siguen moderándose, y eso es una excelente noticia.
El BdeM ajustó al alza su pronóstico para el cierre de 2026: la inflación general alcanzaría 3.7% en el cuarto trimestre (antes preveía 3.5%), mientras que la subyacente se situaría en 3.7% (frente al 3.6% anterior). No obstante, la meta de llegar a la inflación de 3.0% —el objetivo oficial— se mantiene sin cambios para el cuarto trimestre de 2027. Para todo el próximo año, las proyecciones apuntan a una trayectoria descendente sostenida: 3.4%, 3.3%, 3.2% y finalmente 3.0%.
Un entorno externo complejo, pero manejable
El contexto internacional no es sencillo. La economía global crece a un ritmo algo menor que en el trimestre anterior, y en Estados Unidos la inflación ha repuntado por los costos de la energía. La Reserva Federal mantuvo sin cambios sus tasas en octubre, aunque los rendimientos de los bonos a largo plazo alcanzaron niveles no vistos en décadas. A esto se suma la incertidumbre por conflictos geopolíticos y la volatilidad en los mercados, que ha llevado al peso a registrar episodios de depreciación reciente.
Sin embargo, el Banco de México ha demostrado que no pierde el rumbo: equilibra la prudencia con la flexibilidad. Reconoce los riesgos —mayor depreciación del tipo de cambio, políticas comerciales adversas, fenómenos climáticos— pero también identifica factores que pueden ayudar: menor presión de costos, una apreciación del peso o un menor dinamismo en las economías socias que enfríe los precios importados.
Por qué esta medida es positiva para ti y para el país
Bajar la tasa de interés no es un capricho: es un estímulo inteligente. Cuando la tasa de referencia baja, se abaratan los créditos para vivienda, para negocios, para automóviles y el consumo con tarjetas. Esto significa:
- Más familias podrán acceder a un crédito hipotecario con pagos más accesibles.
- Empresas y emprendedores podrán invertir más fácilmente, generando empleos.
- El costo del dinero se reduce, lo que incentiva la actividad económica sin disparar los precios.
El BdeM ha dejado claro que no habrá recortes desmedidos: mantendrá la tasa en niveles adecuados el tiempo necesario para consolidar la estabilidad. Es decir: no sacrifica la estabilidad por crecimiento, sino que usa la estabilidad para crecer mejor.
Lo que viene: prudencia y continuidad
De aquí en adelante, la política monetaria se guiará por los datos reales: cómo evoluciona la inflación, cómo impacta el tipo de cambio en los precios y cómo responden las economías externas. El compromiso con la meta de inflación de 3.0% sigue firme, y esa certeza es el mejor activo que puede tener México para atraer inversión y cuidar el bolsillo de las familias.
En definitiva, la reducción a 6.25% es una decisión equilibrada, basada en evidencia y con visión de futuro. Confirma que la estabilidad económica no es un fin en sí mismo, sino la herramienta para que más personas vivan mejor. El reto ahora es aprovechar este respiro con responsabilidad: seguir cuidando el gasto público, fomentar la inversión y garantizar que los beneficios lleguen a todos los rincones del país.







