Cuautitlán Izcalli, Ecatepec, Tlalnepantla, Naucalpan, Nezahualcóyotl y Tultitlán registran el mayor número de carpetas por este delito; especialistas advierten que las cifras oficiales solo reflejan una parte del problema.
La trata de personas continúa siendo uno de los delitos más complejos y difíciles de detectar en el Estado de México. Durante el primer semestre de 2026, seis municipios concentraron más de la mitad de las investigaciones iniciadas por este ilícito, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
Las estadísticas colocan a la entidad mexiquense como la segunda con mayor número de carpetas de investigación en el país por este delito, únicamente por debajo de Quintana Roo, mientras especialistas advierten que la cifra real podría ser considerablemente mayor debido al alto nivel de casos que nunca son denunciados.
Seis municipios concentran más del 50% de las investigaciones
Entre enero y junio de 2026 fueron abiertas 41 carpetas de investigación por trata de personas en territorio mexiquense.
Los municipios con mayor incidencia fueron:
- Cuautitlán Izcalli: 5 investigaciones.
- Ecatepec: 4.
- Tlalnepantla: 4.
- Naucalpan: 3.
- Nezahualcóyotl: 3.
- Tultitlán: 3.
En conjunto, estas seis demarcaciones acumularon 22 expedientes, lo que representa 53.6% del total estatal.
Alta movilidad favorece la operación de redes criminales
Especialistas consideran que la concentración de investigaciones en el Valle de México no es casual.
Se trata de una de las regiones con mayor movilidad urbana del país, donde confluyen corredores industriales, amplias redes de transporte público, zonas comerciales y una intensa comunicación con la Ciudad de México.
De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la trata de personas no requiere cruzar fronteras internacionales. Las víctimas pueden ser captadas, trasladadas y explotadas dentro de un mismo municipio o entre ciudades cercanas mediante engaños, abuso de confianza o aprovechando situaciones de vulnerabilidad.
La captación comienza antes de la explotación
Un diagnóstico elaborado por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado de México, basado en expedientes de la Fiscalía especializada, señala que la explotación suele estar precedida por un proceso de manipulación.
Entre los factores de riesgo identificados destacan:
- Violencia familiar.
- Pobreza.
- Abandono escolar.
- Embarazo adolescente.
- Discriminación.
- Adicciones.
- Falta de oportunidades laborales.
Los tratantes recurren con frecuencia a falsas ofertas de empleo, promesas de mejores condiciones de vida, relaciones sentimentales utilizadas para generar confianza y apoyos económicos que posteriormente se convierten en mecanismos de control.
Una vez que logran someter a las víctimas, emplean amenazas, aislamiento, violencia física, retención de documentos o deudas impuestas para impedir que escapen o denuncien.
Niñas y adolescentes, entre las principales víctimas
Diversos estudios nacionales muestran que las mujeres menores de edad continúan siendo uno de los sectores con mayor vulnerabilidad.
La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) documentó que durante los primeros cinco meses de 2026 fueron identificadas 111 víctimas menores de edad por trata de personas en el país.
Más de dos terceras partes correspondieron a niñas y adolescentes, principalmente entre los 13 y 17 años.
Además, el Estado de México aparece entre las entidades con mayor número de víctimas infantiles y adolescentes, junto con Quintana Roo y Baja California.
Municipios como Nezahualcóyotl y Cuautitlán Izcalli también figuran entre las localidades donde se identificaron casos relacionados con explotación sexual de menores.
Un delito difícil de medir
Aunque las estadísticas oficiales permiten identificar las zonas donde se denuncian más casos, especialistas advierten que representan únicamente una parte del problema.
Muchos hechos permanecen ocultos debido a que las víctimas:
- Permanecen bajo el control de sus explotadores.
- Son amenazadas para evitar denunciar.
- Desconocen que están siendo víctimas de trata.
- Inicialmente son registradas por otros delitos como desaparición, violencia familiar o privación ilegal de la libertad.
Solo conforme avanzan las investigaciones es posible acreditar la existencia de redes de explotación y reclasificar jurídicamente los hechos.
Por ello, organismos nacionales e internacionales coinciden en que las carpetas de investigación deben entenderse como un indicador del fenómeno, pero no como una medición definitiva de un delito que, por su propia naturaleza, suele mantenerse invisible.
La trata de personas no comienza cuando una víctima es explotada; muchas veces inicia cuando alguien descubre que una persona vive sola, tiene miedo, necesita dinero o busca una oportunidad para salir adelante. Esa realidad obliga a preguntarnos: ¿estamos prestando atención a quienes son más vulnerables o solo volteamos a ver el problema cuando ya aparece en las estadísticas? Porque detrás de cada carpeta de investigación hay una historia que, probablemente, pudo haberse evitado mucho antes de llegar a manos de la justicia.







